La pérdida de transparencia de la córnea puede convertir actividades cotidianas, como conducir, leer o reconocer rostros, en un esfuerzo constante. Cuando los tratamientos médicos, lentes de contacto especiales o procedimientos menos invasivos ya no ofrecen una visión funcional, conocer los tipos de trasplante de córnea ayuda a entender por qué no todos los pacientes requieren la misma cirugía.
La córnea es la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo. Su función es esencial: permite el paso de la luz y aporta una parte importante del enfoque visual. Está formada por varias capas y una enfermedad puede afectar solo una de ellas o comprometer todo su espesor. Esa diferencia define el procedimiento indicado, el tiempo de recuperación y algunos riesgos quirúrgicos.
Tipos de trasplante de córnea según la capa afectada
El trasplante de córnea, también llamado queratoplastia, sustituye tejido corneal enfermo por tejido donado y evaluado bajo protocolos de seguridad. La selección entre una técnica y otra no depende únicamente del diagnóstico. El especialista valora la transparencia corneal, la forma de la córnea, la presencia de cicatrices, el estado del endotelio, cirugías previas y la salud general del ojo.
Queratoplastia penetrante: trasplante de espesor completo
La queratoplastia penetrante reemplaza todas las capas de la córnea. Durante el procedimiento se retira una porción circular del tejido corneal afectado y se coloca un botón corneal de donador, que se fija con suturas muy finas.
Suele indicarse cuando existe daño profundo o extenso, como cicatrices corneales densas después de una infección o lesión, perforaciones, deformidad severa por queratocono avanzado, opacidades importantes o fallas de trasplantes previos. También puede ser necesaria cuando están afectadas tanto las capas anteriores como las posteriores de la córnea.
Su principal ventaja es que permite tratar enfermedades que comprometen la córnea completa. Sin embargo, la recuperación visual suele ser más lenta que en los trasplantes lamelares y los puntos pueden permanecer varios meses o incluso más tiempo, según la evolución. El astigmatismo posterior a la cirugía también requiere vigilancia y, en algunos casos, corrección con lentes, lentes de contacto o procedimientos complementarios.
Queratoplastia lamelar anterior profunda: DALK
La queratoplastia lamelar anterior profunda, conocida como DALK por sus siglas en inglés, reemplaza las capas anteriores de la córnea y conserva el endotelio propio del paciente. El endotelio es la capa interna encargada de mantener la córnea deshidratada y transparente; si funciona bien, conservarlo ofrece una ventaja relevante.
La DALK se utiliza sobre todo en queratocono, degeneraciones corneales y cicatrices que afectan las capas frontales, pero sin daño endotelial. Al no trasplantar el endotelio, disminuye el riesgo de rechazo endotelial, una de las formas de rechazo más delicadas en los injertos corneales.
No todos los casos de queratocono necesitan un trasplante. Muchos pacientes mejoran con lentes rígidos, lentes esclerales o anillos intracorneales, dependiendo de la forma y estabilidad de la córnea. Pero si existe cicatriz central, adelgazamiento extremo, mala visión no corregible o intolerancia a los lentes, la DALK puede ser una alternativa adecuada.
Es una técnica de alta precisión. Separar las capas corneales sin perforar la membrana interna exige experiencia quirúrgica, por lo que la indicación y la ejecución deben realizarse en un entorno especializado en córnea.
Queratoplastia endotelial: DSAEK y DMEK
Cuando el problema está en el endotelio, no es necesario cambiar toda la córnea. En estos casos se indica una queratoplastia endotelial, que sustituye únicamente las capas posteriores dañadas: el endotelio y la membrana de Descemet, con una pequeña porción adicional de tejido en algunas técnicas.
La DSAEK utiliza una lámina delgada de tejido donado que incluye endotelio, membrana de Descemet y una pequeña cantidad de estroma posterior. La DMEK trasplanta una capa todavía más fina, formada prácticamente por la membrana de Descemet y el endotelio.
Ambas técnicas se emplean en edema corneal por distrofia de Fuchs, descompensación endotelial después de una cirugía de catarata, trauma ocular o falla de un injerto previo. El edema ocurre cuando las células endoteliales ya no logran bombear adecuadamente el líquido fuera de la córnea. Como resultado, la visión puede amanecer borrosa, aparecer halos, sensibilidad a la luz y, en etapas avanzadas, dolor por formación de ampollas en la superficie corneal.
En general, la recuperación visual con DMEK puede ser más rápida y la calidad óptica muy favorable en casos seleccionados. A cambio, es un procedimiento técnicamente más exigente y el injerto puede requerir reposicionamiento con una burbuja de aire o gas si se desprende parcialmente. La DSAEK puede ser preferible en ciertos ojos con cirugías previas, anatomía compleja o condiciones que hacen más conveniente usar un tejido ligeramente más grueso.
¿Cómo se decide qué trasplante de córnea necesita cada paciente?
La respuesta no debe basarse solo en el nombre de la enfermedad. Dos pacientes con edema corneal, por ejemplo, pueden requerir estrategias diferentes según la causa, el grado de opacidad, la presencia de glaucoma, un lente intraocular, cirugías anteriores o daño en otras estructuras oculares.
La valoración especializada incluye exploración con lámpara de hendidura, medición de agudeza visual y, según el caso, topografía y tomografía corneal, paquimetría para conocer el grosor de la córnea, microscopía especular para evaluar las células endoteliales y estudios de retina. El objetivo es identificar dónde está el daño y confirmar que el trasplante puede mejorar la función visual.
También se deben ajustar las expectativas. Un injerto puede recuperar transparencia corneal, pero la visión final depende de que la retina, el nervio óptico y el resto del ojo estén en buenas condiciones. Si hay glaucoma avanzado, enfermedad macular o ambliopía desde la infancia, la mejoría visual puede ser limitada aun con una córnea clara.
Recuperación y cuidados después de la cirugía
La recuperación varía de forma importante entre las técnicas. En una queratoplastia endotelial, algunos pacientes notan cambios favorables en semanas, aunque la estabilización continúa durante meses. En una DALK o una queratoplastia penetrante, el proceso suele ser más prolongado porque intervienen suturas y modificaciones en la curvatura corneal.
Después de la cirugía se indican gotas antibióticas y antiinflamatorias, además de revisiones frecuentes. El tratamiento con esteroides debe seguirse exactamente como se prescribe, ya que ayuda a prevenir inflamación y rechazo, pero requiere control de la presión intraocular.
Durante la recuperación conviene evitar frotarse los ojos, levantar objetos pesados al inicio, nadar sin autorización y exponerse a golpes. En los trasplantes endoteliales puede solicitarse una posición específica, generalmente boca arriba, para que la burbuja de aire ayude al injerto a adherirse. Cada recomendación depende de la técnica utilizada y de la evolución del ojo.
Riesgos que deben vigilarse
Como toda cirugía ocular, el trasplante de córnea implica riesgos, aunque la planeación adecuada y el seguimiento oportuno los reducen. Entre los principales se encuentran infección, elevación de la presión ocular, astigmatismo, desprendimiento parcial del injerto en técnicas endoteliales, falla del injerto y rechazo inmunológico.
El rechazo puede presentarse meses o años después. Enrojecimiento persistente, dolor, sensibilidad intensa a la luz o disminución repentina de la visión son señales que requieren valoración inmediata. Atender estos síntomas pronto puede permitir controlar la respuesta inflamatoria y proteger el injerto.
La disponibilidad de tejido donado y una evaluación preoperatoria completa también forman parte de la seguridad. En Córnea, el programa de trasplantes se enfoca en ofrecer atención especializada y acceso oportuno para pacientes que requieren cirugía reconstructiva o tratamiento de enfermedades corneales complejas.
Una decisión que requiere evaluación especializada
Elegir entre los distintos tipos de trasplante de córnea no consiste en buscar la técnica más moderna, sino la que mejor resuelve el daño específico de cada ojo. En ocasiones bastará con reemplazar una capa; en otras, será necesario sustituir la córnea completa para recuperar estructura y transparencia.
Si la visión ha disminuido por queratocono, edema, cicatrices, infecciones previas o una cirugía ocular complicada, una valoración por un especialista en córnea permite definir si existe una alternativa médica, óptica o quirúrgica antes de que el deterioro afecte más su autonomía visual.

