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Manuel M. Diéguez #118, Guadalajara, Jalisco

¿Qué es una úlcera corneal y cuándo atenderla?

¿Qué es una úlcera corneal y cuándo atenderla?

Una úlcera en la córnea puede comenzar con enrojecimiento, ardor o la sensación persistente de tener una basurita en el ojo. Sin embargo, cuando el dolor aumenta, la visión se vuelve borrosa o la luz resulta difícil de tolerar, no conviene esperar. Entender qué es una úlcera corneal permite reconocer por qué requiere valoración oftalmológica prioritaria y tratamiento indicado por un especialista.

¿Qué es una úlcera corneal?

Una úlcera corneal es una lesión abierta en la capa más externa y transparente del ojo: la córnea. Esta estructura cubre la parte frontal del globo ocular y cumple dos funciones esenciales: proteger el interior del ojo y ayudar a enfocar la luz para formar imágenes nítidas.

Cuando la superficie corneal se daña y se infecta o inflama, puede perder células, formar un área blanquecina y desarrollar una herida más profunda. En algunos casos, la lesión avanza con rapidez. Por eso, una úlcera corneal no debe confundirse con una irritación ocular simple ni tratarse únicamente con gotas de venta libre.

La gravedad depende de su causa, tamaño, profundidad y ubicación. Una lesión pequeña y periférica puede responder favorablemente si se trata a tiempo, mientras que una úlcera central o profunda puede dejar una cicatriz que afecte la calidad visual. En situaciones avanzadas existe riesgo de perforación ocular y pérdida visual importante.

Síntomas que requieren atención sin demora

El dolor ocular intenso es uno de los síntomas más frecuentes, pero no siempre aparece con la misma intensidad. Algunas personas, en especial quienes tienen sensibilidad corneal reducida por enfermedades previas o uso prolongado de lentes de contacto, pueden presentar lesiones relevantes con molestias moderadas.

Los signos que ameritan valoración oftalmológica urgente incluyen ojo rojo, dolor o ardor persistente, lagrimeo excesivo, secreción, sensibilidad marcada a la luz, visión borrosa y sensación de cuerpo extraño. También puede observarse un punto blanco, grisáceo o amarillento sobre la parte transparente del ojo.

Si utiliza lentes de contacto y desarrolla dolor, enrojecimiento o disminución visual, debe retirarlos de inmediato y no volver a colocarlos hasta ser valorado. Dormir con lentes de contacto, nadar con ellos o lavarlos con agua puede favorecer infecciones corneales potencialmente agresivas.

Causas frecuentes de una úlcera en la córnea

La causa más común es una infección. Las bacterias pueden ingresar después de un raspón, una lesión por lente de contacto o una alteración de la superficie ocular. También existen úlceras causadas por hongos, virus y parásitos. Identificar el microorganismo es relevante porque el tratamiento cambia de forma considerable.

Las infecciones bacterianas pueden progresar en poco tiempo, especialmente en usuarios de lentes de contacto. Las úlceras por hongos son más frecuentes después de traumatismos con tierra, plantas o material orgánico. Por su parte, el herpes ocular puede ocasionar lesiones recurrentes que requieren un manejo específico y seguimiento estrecho.

No todas las úlceras son infecciosas. El ojo seco severo, la exposición persistente de la córnea por cierre incompleto de los párpados, enfermedades autoinmunes, alteraciones de los nervios corneales y algunas quemaduras químicas también pueden dañar la superficie ocular hasta producir ulceración.

Entre los factores que elevan el riesgo se encuentran una lesión ocular reciente, cirugía previa, mala higiene de lentes de contacto, uso inadecuado de gotas con esteroides, diabetes mal controlada, padecimientos reumatológicos y defensas bajas. La presencia de uno o varios de estos factores ayuda al especialista a definir la urgencia y el enfoque diagnóstico.

¿Por qué no debe automedicarse?

Una úlcera corneal puede parecer conjuntivitis, alergia o resequedad ocular, pero sus consecuencias son distintas. Usar gotas antibióticas sin indicación puede retrasar el diagnóstico o no cubrir el microorganismo causante. Más delicado aún es aplicar gotas con corticoides por cuenta propia: en ciertas infecciones pueden empeorar la lesión y facilitar que progrese.

Tampoco se recomienda cubrir el ojo con un parche, usar remedios caseros ni aplicar anestésicos tópicos para controlar el dolor. Estos anestésicos pueden generar una falsa sensación de alivio mientras el daño corneal aumenta. Si existe una úlcera, el objetivo no es solo disminuir la molestia, sino detener la causa y conservar la transparencia de la córnea.

Cómo se diagnostica una úlcera corneal

La revisión comienza con una evaluación detallada de la visión, los síntomas, antecedentes de lentes de contacto, lesiones y tratamientos utilizados. Posteriormente, el oftalmólogo examina la córnea con lámpara de hendidura, un equipo que permite observar con precisión la superficie ocular y la profundidad de la lesión.

Es habitual aplicar fluoresceína, un colorante que revela las zonas donde falta tejido epitelial. Dependiendo del aspecto de la úlcera, su tamaño y la sospecha clínica, puede ser necesario tomar una muestra para cultivo. Este estudio permite buscar bacterias, hongos u otros microorganismos y ajustar el tratamiento cuando se requiere.

En casos complejos se valora también la presión ocular, el estado de los párpados, la producción lagrimal y la sensibilidad de la córnea. Una evaluación completa es esencial porque tratar la úlcera sin corregir el factor que la originó puede favorecer recaídas o secuelas.

Tratamiento de la úlcera corneal

El tratamiento depende de la causa y debe iniciarse pronto. Cuando se sospecha una infección bacteriana, se indican antibióticos tópicos en esquemas que pueden ser muy frecuentes durante los primeros días. Si se identifica una infección por hongos, virus o parásitos, se utilizan medicamentos dirigidos a cada agente.

Las úlceras no infecciosas pueden requerir lubricación intensiva, protección de la superficie ocular, manejo de la inflamación bajo supervisión médica y tratamiento de enfermedades asociadas. En determinadas situaciones se emplean lentes de contacto terapéuticos, suero autólogo, procedimientos para proteger la córnea o medidas para mejorar el cierre palpebral.

El seguimiento es parte central del tratamiento. Durante la evolución, el especialista revisa si la úlcera disminuye, si el dolor cede, si la córnea recupera su integridad y si hay signos de cicatrización. No todos los pacientes mejoran al mismo ritmo: una lesión superficial puede evolucionar favorablemente en días, mientras que una úlcera profunda o causada por hongos puede requerir semanas de control y tratamiento.

Cuando existe adelgazamiento severo, perforación o una cicatriz corneal que limita la visión, puede ser necesaria cirugía reconstructiva o un trasplante de córnea. Estas decisiones se toman según la condición específica del ojo, el riesgo de infección activa y la posibilidad real de recuperar función visual.

Qué hacer mientras recibe atención médica

Ante la sospecha de una úlcera corneal, retire los lentes de contacto si los usa y conserve el estuche, las lentes y la solución. En algunos casos pueden ser útiles para identificar el agente causante. Evite frotarse el ojo y no comparta toallas, maquillaje ni gotas con otras personas.

No aplique colirios con antibiótico, corticoide o anestésico sin una indicación precisa. Puede proteger el ojo de la luz con lentes oscuros si hay sensibilidad, pero no retrase la valoración por intentar controlar los síntomas en casa. La rapidez con la que se actúa puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y una cicatriz permanente.

Atención especializada para proteger la córnea

Una úlcera corneal debe ser evaluada por un oftalmólogo con experiencia en enfermedades de la córnea, sobre todo si hay disminución visual, secreción, dolor intenso, uso de lentes de contacto o antecedente de traumatismo. En Córnea, la valoración especializada permite definir la causa, vigilar la respuesta al tratamiento y actuar oportunamente ante lesiones de mayor complejidad.

Si su ojo está rojo, duele o ve borroso, no espere a que la molestia desaparezca sola. Buscar atención el mismo día es una decisión prudente para proteger una estructura tan delicada y necesaria para su visión.

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