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Manuel M. Diéguez #118, Guadalajara, Jalisco

Cómo usar lágrimas artificiales correctamente

Cómo usar lágrimas artificiales correctamente

La sensación de arenilla, ardor o visión que se nubla al final del día suele llevar a una misma pregunta: cómo usar lágrimas artificiales sin irritar más los ojos ni depender de ellas de forma incorrecta. Aunque son un recurso útil para aliviar la resequedad ocular, no todas las presentaciones funcionan igual ni todos los síntomas deben tratarse únicamente con gotas.

Las lágrimas artificiales lubrican la superficie del ojo y ayudan a compensar una película lagrimal inestable o insuficiente. Pueden mejorar temporalmente la molestia causada por pantallas, aire acondicionado, humo, viento, uso de lentes de contacto, cambios hormonales, ciertos medicamentos o enfermedades de la superficie ocular. Su uso correcto contribuye a proteger la córnea, pero no sustituye una valoración cuando hay dolor, visión reducida o síntomas persistentes.

Cómo usar lágrimas artificiales paso a paso

Aplicar las gotas parece sencillo, pero pequeños errores pueden contaminar el envase, reducir el efecto o hacer que el medicamento salga del ojo antes de actuar. Antes de usarlas, revise que el producto no esté caducado y siga las indicaciones de su oftalmólogo o las instrucciones específicas de la presentación.

Lávese las manos con agua y jabón. Después, incline ligeramente la cabeza hacia atrás y dirija la mirada hacia arriba. Con un dedo limpio, baje con suavidad el párpado inferior para formar un pequeño espacio entre el ojo y el párpado.

Sostenga el frasco sobre ese espacio sin tocar el ojo, las pestañas, la piel ni el párpado con la punta del gotero. Aplique una gota. Generalmente, una gota es suficiente: el ojo no retiene una cantidad mayor y el excedente se derrama o pasa hacia la vía lagrimal.

Cierre el ojo sin apretarlo durante uno o dos minutos. Si es posible, presione suavemente con un dedo el ángulo interno del ojo, junto a la nariz. Esta maniobra disminuye el drenaje de la gota y permite que permanezca más tiempo sobre la superficie ocular. Finalmente, limpie el exceso con una gasa o pañuelo limpio, sin frotar.

Si necesita aplicar gotas en ambos ojos, repita el proceso. Cuando utiliza más de un tipo de colirio, deje pasar al menos cinco minutos entre cada uno. Si también usa un ungüento oftálmico, las gotas deben aplicarse primero y el ungüento al final, ya que este puede impedir la correcta absorción de las soluciones líquidas.

¿Cuántas veces al día se pueden usar?

La frecuencia depende de la causa de la resequedad y de la fórmula. Algunas personas las necesitan de forma ocasional, por ejemplo, antes de una jornada prolongada frente a la computadora o al estar expuestas a aire seco. Otras requieren aplicación regular durante el día como parte del manejo indicado para ojo seco.

Si necesita gotas más de cuatro veces al día, suele ser conveniente considerar lágrimas artificiales sin conservadores. Los conservadores ayudan a mantener estériles los envases multidosis, pero el uso muy frecuente puede irritar una superficie ocular sensible. Las presentaciones en ampolletas individuales o ciertos sistemas multidosis especiales suelen ser útiles en estos casos.

No es recomendable aumentar la frecuencia por cuenta propia si las molestias siguen siendo intensas. El uso repetido puede aliviar el síntoma, pero también retrasar el diagnóstico de blefaritis, alergia ocular, disfunción de las glándulas de Meibomio, lesión corneal, infección o un ojo seco de mayor severidad.

Elegir las lágrimas artificiales adecuadas

No todas las gotas que “quitan lo rojo” son lágrimas artificiales. Las gotas vasoconstrictoras reducen temporalmente el enrojecimiento, pero no tratan la causa de la resequedad y pueden generar rebote, con ojos más rojos al suspenderlas. Para lubricación habitual, deben preferirse productos diseñados específicamente para humectar la superficie ocular.

La elección depende de la intensidad de los síntomas, el estado de la película lagrimal y las actividades diarias. Las soluciones más ligeras pueden ser suficientes para resequedad leve e intermitente. Los geles o formulaciones de mayor viscosidad permanecen más tiempo, aunque algunas personas notan visión borrosa momentánea después de aplicarlos. Por esta razón, pueden ser más cómodos por la noche o en periodos de descanso visual.

Las lágrimas con componentes como ácido hialurónico, carboximetilcelulosa, hipromelosa o polietilenglicol actúan como lubricantes. No existe una fórmula universalmente superior para todos los pacientes. Una persona con ojo seco evaporativo, frecuente en quienes tienen alteración de las glándulas del párpado, puede requerir un enfoque distinto al de alguien con producción lagrimal disminuida por enfermedad autoinmune o por efectos de medicamentos.

En usuarios de lentes de contacto, es indispensable revisar que la presentación sea compatible con sus lentes. Algunas gotas pueden utilizarse con los lentes puestos; otras requieren retirarlos antes de la aplicación. Colocar una solución no compatible puede provocar incomodidad, depósitos o irritación.

Qué hacer si usa gotas después de cirugía ocular

Después de LASIK, trasplante de córnea, cirugía de catarata u otro procedimiento ocular, la lubricación puede formar parte del tratamiento, pero debe utilizarse exactamente como se indicó. En el periodo postoperatorio también pueden emplearse antibióticos, antiinflamatorios o inmunomoduladores, y cada uno tiene un horario particular.

No cambie la marca, suspenda gotas prescritas ni use un producto de venta libre sin consultar a su oftalmólogo. Una córnea operada, con cicatriz, edema, queratocono o antecedente de úlcera necesita vigilancia específica. La sensación de resequedad puede ser esperable en algunas etapas de recuperación, pero también puede acompañar una complicación que requiere atención oportuna.

Errores comunes al aplicar gotas lubricantes

El error más frecuente es tocar el ojo con la punta del frasco. Esto puede contaminar el envase y aumentar el riesgo de infección. Tampoco debe compartirse el mismo frasco entre familiares, incluso si ambos presentan resequedad.

Otro problema habitual es usar gotas para “blanquear” el ojo como si fueran lubricantes. También conviene evitar frotarse los ojos después de la aplicación, pues el frote puede irritar la córnea y empeorar la inflamación, especialmente en pacientes con alergia o queratocono.

Tenga presentes estas medidas de seguridad:

  • No use un frasco si el líquido cambió de color, tiene partículas o el sello está dañado.
  • Respete el tiempo de uso una vez abierto, indicado por el fabricante o por su médico.
  • No conserve las ampolletas sin conservadores abiertas para una aplicación posterior, salvo que el producto señale expresamente que puede hacerse.
  • Retire los lentes de contacto cuando la etiqueta del producto o la indicación médica así lo establezca.

Cuando las lágrimas artificiales no son suficientes

Las lágrimas artificiales alivian, pero no corrigen por sí solas todos los tipos de ojo seco. Si la molestia continúa por varias semanas, reaparece todos los días o exige aplicaciones muy frecuentes, es recomendable realizar una evaluación de la superficie ocular. Un estudio especializado permite identificar si el problema se relaciona con baja producción de lágrima, evaporación acelerada, inflamación del borde palpebral, alergia, exposición ocular, uso de pantallas u otra condición.

También es importante valorar factores generales. Algunos antihistamínicos, antidepresivos, medicamentos para la presión arterial y tratamientos hormonales pueden favorecer la resequedad. Enfermedades como artritis reumatoide, síndrome de Sjögren, diabetes o alteraciones tiroideas pueden afectar la superficie del ojo y requerir manejo coordinado.

La consulta oftalmológica cobra mayor urgencia si aparecen dolor intenso, sensibilidad marcada a la luz, secreción espesa, ojo muy rojo, disminución visual, sensación persistente de cuerpo extraño después de una lesión o dificultad para abrir el ojo. Estos signos no deben atribuirse automáticamente a resequedad, ya que pueden corresponder a una úlcera corneal, infección, cuerpo extraño o inflamación relevante.

Medidas que complementan la lubricación ocular

Las gotas funcionan mejor cuando se reduce la exposición a los factores que aceleran la evaporación lagrimal. Frente a pantallas, haga pausas visuales periódicas y procure parpadear por completo, no solo de forma parcial. Oriente las salidas de aire acondicionado o ventiladores lejos del rostro y use protección ocular cuando haya polvo, viento o humo.

Una compresa tibia y la higiene palpebral pueden ser útiles cuando existe disfunción de las glándulas de Meibomio, pero deben indicarse y realizarse correctamente. En algunos casos se requieren tratamientos adicionales, como antiinflamatorios tópicos, tapones lagrimales, terapia para párpados o manejo de enfermedades sistémicas.

Saber cómo usar lágrimas artificiales permite obtener un alivio más seguro, pero la meta no debe ser solo colocar más gotas. Si los síntomas afectan su lectura, trabajo, conducción o calidad de vida, una valoración especializada de córnea y superficie ocular puede definir la causa y ofrecer un tratamiento adecuado para proteger su visión.

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